¿Por qué el mundo le tiene más miedo al COVID-19 que al cambio climático?

Nos encontramos en una situación actual que va más allá de nuestro control como seres humanos. La primera pandemia del siglo XXI, COVID-19. Es impresionante cómo nos enfrentamos al mayor número de retos para salvaguardar nuestra humanidad. Actuamos de forma fugaz, estamos atentos a cualquier precaución y se activa nuestra capacidad para resolver problemas bajo presión. El mundo se encuentra tomando medidas de supervivencia y sobrevivencia, reacción natural ante una amenaza, pero, ¿qué pasa con el bienestar de nuestras especies? No tienen el mismo potencial para salvaguardar su bienestar, no hay ningún político aconsejando medidas para que dejen de extinguirse, ¿cierto?

Pareciera que los humanos nos defendemos ante nuevos fenómenos, que, aunque pasan de forma temporal, ponemos todo lo que está en nosotros para protegernos. Sin embargo, dejamos pasar situaciones que son aparentemente estáticas como el cambio climático, y no consideramos que al no defendernos ante este suceso, estamos permitiendo que se active una bomba de tiempo.

François Gemenne, director del observatorio Hugo ubicado en la Universidad de Francia, estudia las interacciones entre los cambios ambientales, la migración humana y la política y ofreció un debate el 10 de marzo en el canal France 24 English, en el cual mencionó datos de impacto ante estos temas: “el bloqueo de la sociedad ante la emergencia por el COVID-19 puede salvar más vidas por la reducción de la contaminación, que las que están amenazadas por el virus en sí mismo.” (…) “por extraño que parezca, creo que el número de muertos por el Coronavirus al final del día podría ser positivo, si se toma en consideración las muertes que ha ocasionado la contaminación atmosférica con una cifra de 48,000 muertes al año en Francia y más de un millón en China”.

Forbes ha informado a la par que, la cifra global de muertes de una pandemia incontenible sigue siendo en gran medida una cuestión de conjeturas, pues las proyecciones más dramáticas que se han publicado colocan la cifra global de muertes de una pandemia sin control en millones, total, no anual. Algunos expertos lo han comparado con el brote de gripe de 1957 que mató a poco más de 1 millón. El costo de un brote contenido, por supuesto, sería mucho menor.

El bloqueo del coronavirus salvó 77,000 vidas en China con solo reducir la contaminación, pues la forma en que la sociedad reacciona ante estas amenazas divergentes debería hacernos pensar en considerar por qué respondemos tan fuertemente a una situación con menos letalidad, y de forma tan débil a otra con más. “Estos son tiempos bastante fascinantes. Lo que más me sorprende es que las medidas que estamos listos para enfrentar con este coronavirus son mucho más severas que las medidas que estaríamos listos para enfrentar ante el cambio climático o la contaminación atmosférica.”- Gemenne.

El desenlace de las medidas ante una pandemia, pareciera que está por dejar consecuencias benéficas. Somos parte de una cadena vital que incluye también a nuestra naturaleza, la cual reacciona de forma enérgica cuando la dejamos descansar. Nosotros nos quedamos en casa y aprovechamos la tecnología para no detener nuestra economía, mientras nuestros peces suben a la superficie de nuevo y los árboles se pintan de aves otra vez. La contaminación se reduce, el agua se limpia, nuestras especies salen y dejan de guardarse. Ahora encerrarnos es nuestro turno, nos cuidamos ante algo superior a nuestro control así como los animales se protegen de nosotros mismos. ¿Acaso no es irónico? Las especies escapan del ser humano y nosotros huimos de microrganismos. Es momento de abrir los ojos y recapacitar sobre las acciones que estamos tomando para cuidar a nuestro planeta, ya que pareciera que por más que seamos la especie indicada para cuidarlo, el universo nos impacta con otra solución. ¡Hagamos caso! Unidos podemos sobreponernos con firmeza a estas dificultades, copiemos las acciones de la naturaleza y transformemos esta situación en un contagio de conservación del medio ambiente. #Frenarlacurva #Yomequedoencasa

Fuente: Forbes