Una bióloga reflexiona sobre la biodiversidad

Habitamos un planeta con hermosas y múltiples formas de vida, desde las microscópicas hasta los diferentes tipos de ecosistemas característicos de una zona biogeográfica, y es a esta variedad de fuerzas y existencias a la que los seres humanos le llamamos: diversidad biológica.

México se encuentra en una ubicación geográfica privilegiada que le permite posicionarse en el quinto país con mayor diversidad biológica en el mundo (Llorente-Bousquets y Ocegueda, 2008). Posee dos preciosos litorales que lo rodean: el del Océano Pacífico y Atlántico; una grande y generosa extensión territorial, se sitúa dentro de la franja del Trópico de Cáncer en donde existe una gran variedad de especies, también cuenta con un complejo relieve que forma a su vez complejos ecosistemas, y además, su cercanía con otros dos continentes permitió a lo largo de su historia evolutiva el resguardo de especies asombrosas en la zona.

Reconocer estas características es importante para revalorizar nuestro origen y existencia, es por esto que si realmente entendiéramos lo que alberga nuestro país o la forma de relacionarnos con los recursos que tenemos, podríamos aprovecharlos de una forma respetuosa. Sin embargo, actualmente la pérdida de biodiversidad es cada vez mayor.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha reportado a más de 30,000 especies con alguna categoría de amenaza en el mundo y tan sólo en México la lista roja de la UICN incluyó en el 2019 un total de 6,474 especies en diferentes categorías (IUCN, 2029). Son cifras preocupantes, ya que ellos mismos destacan que “la fuente de nuestros alimentos, medicinas y agua potable, además de los medios de subsistencia de millones de personas, podrían estar en riesgo con la rápida disminución de las especies animales y vegetales del mundo.”

Existen numerosos ejemplos de biodiversidad que se encuentran en peligro y desafortunadamente desconocemos. Por ejemplo: ¿sabías que en México habita el conejo más pequeño del mundo? Este pequeñito en peligro de extinción se llama teporingo y sólo habita en los bosques del centro del país, o ¿sabes que Cuatro Ciénegas es un sistema de pozas en Coahuila único en el mundo porque se detectaron bacterias que existían hace millones de años? y seguro conoces especies carismáticas como: el ajolote, el lobo mexicano o la vaquita marina, pero poco se sabe sobre el papel biológico que representan y sus características, las cuales generan ciertas condiciones fundamentales para la vida en nuestra biósfera.

La falta de interés por acercarnos a nuestra naturaleza parece ser una consecuencia del funcionamiento económico que promueve el consumismo, esto genera la sobreexplotación de nuestros recursos naturales, y a su vez, la pérdida de nuestra biodiversidad. Vivimos en un mundo enfocado únicamente en la evolución económica y tecnológica, pero olvidamos el vínculo con nuestro patrimonio natural; si la población se interesara más en su conocimiento, podría generarse mayor preocupación por la conservación.

Pero, ¿cómo se lucha por preservar algo que desconoces?

En este sentido, en México no todo está perdido, todos los días se trabaja y se realizan grandes esfuerzos por generar consciencia sobre la importancia de la biodiversidad por medio de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO) -siendo uno de los principales pilares que se dedica a estudiar y dar a conocer la riqueza biológica del país- o las organizaciones sin fines de lucro nacionales, los grupos de activistas al pie de lucha y los múltiples colectivos que van sumando acciones a favor de la preservación de todas las formas de vida únicas e irrepetibles.

Tendrá que ser renovado el interés por la educación ambiental, pues su olvido genera repercusiones irreparables. El ser humano es la única especie con la capacidad de darse cuenta de la riqueza natural que existe en nuestro planeta, por lo tanto, tenemos la responsabilidad de salvaguardar su existencia, pues sólo la naturaleza y sus diversas formas de vida permiten el mantenimiento de la biósfera y pueden saciar nuestras necesidades esenciales e incluso racionales y espirituales.

Referencias:
- Llorente-Bousquets, J., y S. Ocegueda. 2008. Estado del conocimiento de la biota, en Capital natural de México, vol. I: Conocimiento actual de la biodiversidad. Conabio, México, pp. 283-322.

- IUCN. 2020. The IUCN Red List of Threatened Species. Versión 2019-3. Disponible en: https://www.iucnredlist.org. [Última fecha de consulta: 10/02/2020].